Orange Marmalade, Capitulo 1: Las dos caras de la misma moneda

El aeropuerto de Narita es uno de los más ajetreados del mundo. No en vano, Tokio es una de las ciudades mas grandes de la tierra . Pero si las vacaciones de navidad acaban de empezar, es lógico que el aeropuerto este más lleno de lo normal.

-"Pasajeros del vuelo 641 de Japan Air Lines procedente de Hokkaido efectúan salida por la puerta 4".

La voz de la encargada de megafonía rompió el murmullo del inmenso hall atestado de gente. Un gran número de personas empezó a moverse hacía la puerta en cuestión. Algunos eran choferes de empresa portando carteles en espera de viajeros importantes. Otros, la mayoría, se encontraban con familiares. La navidad es tiempo para el reencuentro con los seres queridos. Pero a Hikaru Hiyama no le había venido a esperar nadie. Y su ser mas querido, a quien mas amaba por encima de cualquier otracosa, no vendría. Por que Kyosuke no sabía que ella estaba en Tokio. Por que desde hace tres meses su tesoro ya no era suyo...


Hace dos días.

La pequeña cocina estaba sobrecargada de vapor y actividad. El agua hirviendo empañaba los cristales, contrastando con la fría temperatura invernal del exterior. Hikaru, sentada cerca de la mesa, picaba diversos tipos de verduras con un gran cuchillo de cocina. Su madre, de espaldas a ella, se afanaba en la olla situada sobre el fogón. El chak chak rítmico del cuchillo de Hikaru dejo de sonar por un momento. Hikaru, pensativa, miro a su madre de espaldas, ajena a lo que sucedía en el interior de su hija.

-Mama...

-Si, dime Hikaru.

-Quiero volver a Tokio.

Al oír esa frase, la madre de Hikaru se giro hacia ella. Se seco las manos en su delantal y su mirada, endurecida por las arrugas de la cuarentena, se torno preocupada.

- ¿Por qué quieres volver ahora a Tokio? Desde que a tu padre le dieron la jubilación anticipada por el accidente, siempre habíamos querido venirnos a Hokkaido, la tierra de donde somos, donde esta nuestra familia. Se que tu naciste y te criaste en Tokio, pero de repente, hace tres meses, tras haberte opuesto a la mudanza una y otra vez, vas y nos dices que no hay problema, que por ti podemos mudarnos. De verdad, hija que no te comprendo. ¿Por qué ahora quieres irte a Tokio? Se acerca la navidad y por fin podremos pasarla con nuestra familia de aquí.

-Mama, a mi también me gusta que estemos aquí. Le hace mucho bien a papá. Me entristecía verle todo el día metido en casa cuando estábamos en Tokio...

-En eso tienes razón, tu padre esta mucho mejor de salud aquí.

-Yo no quiero obligar a papa a estar en un sitio que no le hace ningún bien. Lo que quiero decir, es que, bueno, ya me falta poco para acabar el instituto y hablando con los profesores he estado planeando mi futuro. Quiero hacer danza y arte dramático. Aquí en Hokkaido hay una escuela pero no tiene suficiente nivel. Mis profesores me han dados algunos folletos de escuelas de Tokio, y quizás deba verlas para decidirme. Y también me han dicho que si soy lo suficientemente buena podrían darme una beca para estudiar fuera, quizás incluso en el extranjero. Pero por ahora prefiero centrarme solo en Tokio. Y por eso me gustaría ir una semana a Tokio, para ir informándome.

-Ya. Comprendo. Supongo que a tu edad se esta en una encrucijada en la que has de escoger el camino a seguir en tu vida.

-Me gustaría ir ahora, en las vacaciones de navidad, para no perder tiempo de clase.

-Esta bien pensado, no lo niego. Habrá que hablarlo con tu padre, a ver que opina. Una cosa, ¿no será que echas de menos a tus amigos de Tokio?

-No.- el tono de esta negación en los labios de Hikaru fue tan rotundo que su madre se sorprendió un poco.

– No, esto, ya me hice a la idea cuando vinimos aquí.. Y ahora tengo nuevas amistades. Incluso hay un chico que me ronda..-Dijo Hikaru forzando una amplia sonrisa.

-Vaya, mi pequeña niña se esta haciendo toda una mujercita.

Hikaru sintió una profunda culpa por la mentira piadosa que le había dicho a su madre. Ni el abrazo que su madre le dio pudo mitigar esa angustia que se unía a los otros dolorosos sentimientos. Madre e hija volvieron a la tarea de la cocina. La dulce cancioncilla silbada de la madre contrastaba con la triste mirada de Hikaru, que absorta en su tarea de picar verduras, dejo escapar unas lagrimas motivadas por los sentimientos que realmente había en su corazón, sentimientos que le había ocultado a su madre.

-¡Hija! ¡Estas llorando!

-No pasa nada mama, es la cebolla.


-"Pasajeros del vuelo 811 de British Airways procedente de Londres efectúan salida por la puerta 3".

Hikaru empezó a caminar cansinamente por el hall del aeropuerto. Se dirigió hacia la cinta mecánica e impersonal que transportaba los equipajes de todos los recién llegados. El frió mecanismo llevo hasta Hikaru sus dos maletas, que recogió sin mucho afán. Mientras Hikaru se esforzaba por tirar de sus bultos, a su espalda el gran letrero electrónico cambiaba, anunciando que el vuelo de la PanAm desde New York llegaba dentro de dos horas debido a un retraso. Cogió las maletas y empezó a caminar hacia la salida, justo debajo del letrero electrónico. Miki Koishikawa salió en tromba de la puerta de desembarque número tres. "Por fin", penso aliviada la azafata al librarse de la jovencita preguntona impaciente por llegar a Tokio, que no había dejado de insistir durante todo el vuelo sobre cuanto tiempo faltaba para aterrizar. Lo que la azafata no sabia era que cada minuto en el avión era un minuto menos para ver a su amor, para ver a Yuu. Miki corrió por el hall, con su cola de caballo subiendo y bajando. En su mente solo había un pensamiento "¿Cuanto falta para que llegue el avión de Yuu?" Ni siquiera se acordó de que tenía que recoger su equipaje cuando paso por delante de la cinta transportadora. Miki ya casi podía distinguir las letras fluorescentes de verde neón mientras corría zigzagueando entre la multitud. De repente ambas chocaron. Mejor dicho, Miki, absorta en el letrero, mientras frenaba su carrera, embistió a Hikaru sin querer por la espalda. Ambas cayeron al suelo, al mismo tiempo que una maleta de Hikaru se abría parcialmente. Hikaru, sorprendida y aturdida por la caída dejo ir una maldición de sus labios mientras intentaba incorporarse.

-¡Quieres mirar mejor por donde vas pedazo de...!

-Lo siento, lo siento, lo siento mucho, de verdad- dijo Miki arrodillada con ambas manos juntas delante de su cara, mientras una gota de sudor caía por su frente avergonzada.

-Tienes que mirar mejor por donde vas chica, o un día de estos vas a tener un accidente grave de verdad. Hikaru suavizo el tono de su replica al ver que era una chica, de su misma edad probablemente, quien había chocado con ella. Se esperaba uno de esos avasalladores con prisas a quienes les da igual el resto de la gente.

-Dejame que te ayude a recoger tu ropa. ¿No te habrás hecho daño por mi culpa?-Dijo mientras recogía unas mayas de gimnasia del suelo y las ponía en la maleta.

-No, no me hecho daño. Gracias. Pero ten mas cuidado cuando corras, vale.

-Es que estaba mirando el letrero y me he despistado.

-Pues corre o perderás tu vuelo, por que con la prisa que llevabas no es para menos. -No, si no es eso. Es que llega mi novio de New York. Cuando Hikaru escucho la palabra "novio" en los labios de Miki, una herida reciente en su corazón se volvió a abrir. Se quedo parada, como hipnotizada, al tiempo que surgían un principio de lagrimas de la comisura de sus grandes ojos azules y almendrados.

-Ehi! ¿Que te pasa, chica? ¿Estas bien? ¿Llamo a alguien?

Hikaru recogió apresuradamente la poca ropa esparcida por el suelo del hall. Se incorporo, cogió las dos maletas, y como alma que lleva el diablo, salió corriendo. Miki se quedo sorprendida, aun de rodillas sobre el suelo de marmol. Una duda le asalto "¿Que he dicho?" Mientras veía como Hikaru atravesaba la gran puerta del aeropuerto y se lanzaba dentro de un taxi, Miki se quedo con las palabras en la boca:

-¿Puedo ayudarte en lo que sea?- dijo Miki entre susurros.

El taxi arranco rápidamente patinado sobre la nieve con Hikaru dentro. Miki, aun estupefacta, se levanto del suelo y se sacudió la falda de cuadros escoceses que le llegaba hasta por debajo de las rodillas. Dirigió su atención al letrero y se llevó una gran decepción. El avión de Yuu se había retrasado y llegaría dos horas mas tarde. En ese momento Chiyako y Rumi vieron a Miki entre la multitud, y se lanzaron a abrazarla.

-¡Miki, hija mia¡ ¿Como estas? Que alegría verte.- Dijo Rumi mientras besaba a su hija en las mejillas. -Mama. ¡Por fin! Pensaba que ese vuelo no iba a acabar nunca. ¡Chiyako! Dame un beso.

-Estas guapisima Miki. ¿Y Yuu? ¿No llegaba su vuelo a la vez que el tuyo?

-Pero se ha retrasado...

-Estas impaciente por verle, verdad, Miki.

-Si mama, mucho. Por cierto ¿Y papa y Yoji?

-Los hemos dejado en casa cuidando de los bebes.

-Pero que tonta soy. Mira que no acordarme. ¡Pero que delgadas estaís! Me muero de ganas por ver a los bebes. Tienen que ser adorables.

-Si pero no nos dejan dormir.

-Y nos dan mucho trabajo.

-Pero bueno, ser madres por segunda vez es lo mejor que nos ha pasado este año, Chiyako. Alegrémonos por ello.

-Si, venga mama, Chiyako. Alegría, alegría, que es navidad.

-Hija, que te parece si vamos a casa, ves a los bebes, descansas un poco, y luego vuelves con Yoji y tu padre para recibir a Yu.

-Si, Miki. Faltan dos horas. Nos da tiempo.

-Vale. Démonos prisa. Así tendré tiempo de arreglarme un poco, que vengo hecha un asco de estar metida tantas horas en el avión.

-Vaya, vaya, parece que nuestra Miki se esta volviendo una coqueta.

-Es que quiero estar lo mas guapa posible para cuando llegue Yuu.

-Ves. Ya te lo digo yo, una coqueta. Como su madre.

-Pues tu tampoco te quedas corta, Chiyako. Me acuerdo que en Hawaii...

Después de coger las maletas, las tres mujeres salieron a la calle por la puerta principal del aeropuerto, entre risas y comentarios, arropadas por el lento descender de los copos de nieve que caían esa mañana...

 

NOTA1: Según se puede leer en la novela de Shin Kor I o ver en la película correspondiente, Hikaru poco después de que se afianzara la relación de Kyosuke y Madoka, se muda a Hokkaido, no quedando muy claros los motivos. Espero que guste la explicación que he inventado.

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